La dimisión de Benedicto XVI
Pronto
empezará un nuevo cónclave para elegir Papa. Se reunirán los cardenales,
rezarán e intercambiarán opiniones. Mientras tanto, todos esperaremos hasta que
salga la fumata blanca y se anuncie: “Habemus Papa”.
La
renuncia de Benedicto XVI ha sido una sorpresa mundial. Aunque en la historia
de la Iglesia
ya habían dimitido varios Papas por diferentes causas; en la actualidad, nadie
se esperaba esa noticia. Pero, Su Santidad lo ha justificado: considera que le
faltan fuerzas para dirigir la
Iglesia católica. Todos lo hemos entendido, porque ochenta y cinco son muchos años para atender
el rumbo de los católicos durante el siglo XXI.
Aunque
desde el siglo XV no había renunciado a su misión ningún Papa, Pío XII, en
1939, antes de su coronación, escribió una carta de dimisión por si los nazis le hacían prisionero. Era
previsor y no quería que la
Iglesia se quedara sin Pontífice, como sucedió cuando
Napoleón I hizo prisionero a Pío VII.
Ahora
Benedicto XVI quiere retirarse y dedicarse a orar. Creo que con todos los
problemas que tiene este mundo, nos vendrá bien que Su Santidad se dedique a rezar
por nosotros. Seguro que así, empezará a irnos mejor.
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