lunes, 25 de febrero de 2013

Inteligentes bolígrafos



Inteligentes bolígrafos
Me acabo de enterar que en Alemania se acaba de inventar un bolígrafo que detecta los fallos gramaticales, los ortográficos y que está programado para reconocer los movimientos asociados a cada letra. El bolígrafo emitirá una vibración especial cuando detecte un error y, así, el usuario podrá reparar su incorrección. Creo que es un buen invento, sobre todo para los exámenes de lengua. Aunque no habrá sido tarea fácil diseñar el bolígrafo, pienso que el negocio está asegurado.
Eso sí, habrá que camuflarlo, porque no creo que los profesores lo dejen utilizar en las evaluaciones. Tendremos que usar nuestra fantasía particular para decorarlo y conseguir que pase por un bolígrafo vulgar. Lo ideal sería que su formato fuera como el de los demás bolígrafos y que externamente no se diferenciase en nada de ellos. Así los profesores no sospecharían.
Este invento, en realidad, ya lo tenemos con el ordenador. Cada vez que escribimos mal una palabra, la pantalla la subraya de rojo, y la cambiamos. No obstante, los bolígrafos siempre han sido mágicos, quizá por su tamaño, quizá porque nos ayudan a soñar sobre el papel, quizá porque pasan inadvertidos y, sobre todo, por las leyendas que los acompañan.
En las películas de espías hacen maravillas. Llevan chips del tamaño de alfileres que combinan cámaras y vídeos, por lo que pueden grabar y se convierten, así, en excelentes cámaras de vigilancia secreta. Otros contienen poderosas armas secretas e, incluso, algunos albergan un espació para veneno, por si el espía es descubierto y lo van a torturar.  
En fin, en la era de la tecnología, los bolígrafos también tenían que evolucionar. Estoy impaciente por notar sus vibraciones, aunque preferiría no sentirlas jamás. Indicaría que domino la ortografía y esto sí que sería un gran placer.



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