lunes, 25 de febrero de 2013

Ampliando el vocabulario



Ampliando el vocabulario


Una de las palabras que más se lee y se pronuncia en la actualidad es, sin duda, corrupción. En el diccionario de la Real Academia, su significado queda claro: “En las organizaciones, especialmente en las públicas, práctica consistente en la utilización de las funciones y medios de aquellas en provecho, económico o de otra índole, de sus gestores.” Y si se usa tanto este término es porque, hoy en día, hay gestores muy famosos que han obtenido grandes beneficios económicos de un modo, parece ser, no muy legal.

Uno de estos gestores famosos es Bárcenas, antiguo tesorero del PP. Se descubrió que tenía veintidós millones de euros en varias cuentas de bancos suizos y por eso se le llevó ante el juez. En su declaración ha afirmado que llegó a tener hasta treinta millones de euros gracias a su “buen hacer” en los negocios. Él dice que sus asuntos son muy legales, que se ha dedicado a la compra-venta de obras de artes, de bienes inmobiliarios y a la bolsa. Pero Bárcenas no presenta las justificaciones para probar todas estas operaciones, por lo que el juez no lo ve claro y, además le acusa de no pagar el IRPF ni el impuesto de patrimonio del año 2007.

Otro de los famosos es Urdangarin, el yerno del Rey. También parece ser que ha ganado bastante dinero con sus negocios, pero el juez también sospecha de su legalidad y lo está investigando.

Cuando se celebren los juicios, escucharemos las sentencias y se dirá la última palabra. Mientras tanto, cada vez que se sucede un nuevo interrogatorio, ampliaremos nuestro vocabulario, con palabras como prevaricación,  corrupción  y otra serie de términos jurídicos, que no suenan a poesía, sino a un gran fraude a toda la sociedad.

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