Vacas gordas, vacas flacas
Estoy convencido de que el primero de los grandes economistas de la
historia fue José, el hijo de Jacob, al interpretar los sueños del Faraón.
Cuando dijo que las siete vacas gordas eran siete años de abundancia y que las
siete vacas flacas eran siete años de malas cosechas, sin duda, estaba
explicando los ciclos económicos con sus etapas de expansión y recesión. Y así,
el Faraón aprendió la lección y se dedicó a ahorrar para los malos tiempos.
Han pasado muchos siglos, pero parece ser que nuestros políticos aún
desconocen esta lección, a pesar de los muchos libros de economía publicados
desde entonces. ¿Cómo se pudo olvidar que siempre se repite el mismo ciclo?
¿Cómo no vieron que otra vez íbamos
camino de hundirnos en otra crisis como la del veintinueve? Parece increíble,
pero por lo visto los políticos no saben las reglas básicas de la economía, ni
recuerdan tampoco el cuento de la cigarra y la hormiga.
Para poderse presentarse a las elecciones, debiera ser obligatorio
aprobar un examen que incluyera temas de historia, economía,
ética y sentido común. Quizá así conseguiríamos gobernantes prudentes y
sensatos, que se preocuparan de verdad
por la marcha y el futuro del país. Mientras nuestros políticos no mejoren su
formación, seguiremos de mal en peor y seguiremos padeciendo con asombro y
desconcierto su falta de previsión y, sobre todo, sus escándalos y su corrupción.
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