Tres
millones de euros, ni mas ni menos, era lo que pedía la empresa alemana Sports Five
por retransmitir el partido que enfrentaba a Bielorrusia contra España. En Europa se disputaron el viernes 24 partidos de
clasificación para el Mundial de Brasil 2014. En todos los países se podía
seguir a sus respectivas selecciones por televisión. En todos menos en uno:
España.
La empresa alemana compró los derechos a la federación de Bielorrusia
esperando hacer un negocio redondo. Los tres millones bajaron a millón y medio y
después a 800 mil euros en el último día del partido. Pero el plante de las
cadenas evidenció el modo de reparto de la FIFA. El mercado ha cambiado y no se pueden pedir esos precios desorbitados
por un partido de fútbol, porque ninguna cadena podría obtener beneficios con
la retransmisión, ni tan siquiera cubrir los gastos. Si las cadenas de
televisión no obtienen rentabilidad, no
pagan a los clubes que a su vez han de pagar a los jugadores, que si no cobran
no juegan y si no juegan no hay fútbol para retransmitir. Los precios han de
adecuarse a la coyuntura actual.
Al problema de la no retransmisión del choque, se unió el de
la ausencia de radios españolas en el estadio de Minsk, donde se celebró el
partido, debido a que Sport Five pretendió cobrar 25.000 euros a cada emisora por
retransmitir desde dentro de las instalaciones. Ninguna lo aceptó y la
narración se trasladó a las habitaciones de los hoteles.
El viernes los principales perjudicados fuimos nosotros, los
españoles, que nos perdimos el gran partido que hizo nuestra selección. Les dio
igual que un país entero se quedara sin verlo. Buscaban dinero fácil y se
comieron el partido. Espero que hayan aprendido la lección y no vuelvan a jugar
con la ilusión de todo un país.
Me ha encantado. Sigue así.
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