Sin Rangers no hay emoción
“La liga a la escocesa se
acabó”, tampoco seria un mal titular “catástrofe nacional”. El pasado 14 de
junio, el histórico Glasgow Rangers dejó de existir tras declararse en
bancarrota. Los míticos enfrentamientos que mantenía con el celtic de Glasgow
eran el principal atractivo de una competición de falto nivel futbolístico. La competición
entre estos dos clubes tenía más que una simple rivalidad. El celtic, club católico
de extracción irlandesa, defendía la oposición a formar parte del Reino Unido, mientras que los Rangers, protestantes, reivindicaban su afán por la
incorporación de la totalidad de las islas al Reino Unido. En ambos estadios era
difícil encontrar banderas escocesas. Estos enfrentamientos, cargados de tensión y
ganas de acabar con el rival, eran el colofón a una gran carrera de fondo, en la que los dos luchaban por no dejarse puntos en el camino y jugarse el título en
un doble enfrentamiento no apto para cardíacos.
Charles Green compró todos
los activos del club y formó una nueva organización conocida como Newco Rangers.
Ante la negativa de los clubes escoceses de dejarles competir en la primera división escocesa, han empezado su nueva andadura en tercera división. Antes los dos
equipos monopolizaban las competiciones escocesas y en más de una ocasión se había
especulado con la incorporación de estos en la premier league inglesa.
Ahora la liga escocesa no
solo se enfrenta a un bajón mediático, sino a la adulteración de un campeonato
en el que el claro favorito destaca por encima de los demás. Sin nadie que haga
sombra al celtic, se corre el riesgo de la continuidad de equipos escoceses en
competiciones europeas, al no tener partidos lo suficientemente fuertes en liga
para dar la talla ante equipos de nivel de otras ligas.
No me imagino una liga
española sin Madrid o sin Barcelona. Por el bien del fútbol escocés espero y
deseo que el Rangers vuelva a la élite
del fútbol, de donde nunca debió bajar.
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