Brasil G.P: ¡Nervios, tensión y
lágrimas!
No podía ser tan fácil. Pero al principio de la carrera, todos nos
hicimos ilusiones. Cuando Vettel en la salida recibió el golpe y se quedó el
último, empezamos a soñar. Ya veíamos a Fernando campeón.
Todo era perfecto, Vettel estaba el último, mientras que Alonso
empezaba a ganar posiciones. Entonces ya no hacía falta que cayera el diluvio
en Brasil, queríamos una carrera normal, pero no lo fue. Daba igual como estuviera el asfalto, el alemán,
imparable, adelantaba a cualquiera y todos empezamos ya a dudar.
Cuando la mala estrategia de Vettel le llevó a parar una vez más que
Alonso, de nuevo otra vez nos hicimos ilusiones. Pero la alegría fue efímera.
Vettel se metió otra vez en la carrera, fue a por todas y no había nada que
hacer. Por lo visto el rey era el único
que tenía las ideas claras de cómo se podía parar a Vettel: con chinchetas. Qué
pena que nadie le escuchara porque realmente no quedaban muchas más opciones.
La diferencia entre los dos coches era abismal y pedir otro milagro a Fernando
hubiera sido demasiado.
Otro año más Alonso y Ferrari se han quedado sin mundial, pero hemos
aprendido la lección. Vettel ha conseguido ser el Tri campeón del mundo más joven de la
historia. Que lo disfrute ahora porque si al año que viene hay que poner
chinchetas se pondrán.